Drexler en Sant Cucufate

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LucesLo reconozco ¡No me gustan los conciertos! ... y puntualizando al estilo de los hermanos Hernandez y Fernandez "...aún diría más: no me gustan NADA los conciertos".

Habitualmente te dejan escoger entre una acústica mala o muy mala, te pasas un par de horas rodeado de tíos sudados o grupies histéricas (cuidadín que si el concierto es de "Alejandro Magno" te tocan ambos) y para rematar la faena, con suerte, prismáticos y achinando mucho los ojos (como cuando mirábamos las porno codificadas del plus) puedes imaginarte al artista perfilado entre los haces de luz que indican, ahí en la lejanía, la posición exacta del escenario.

Todavía conservo en en mis zapatillas un pegote del cubata que algún alcohólico arrepentido o eufórico lanzó al aire en un momento de enajenación (Julieta Venegas, Tarragona 2006) y no hay noche que no me despierte con sudores fríos al recordar los berridos de los familiares de "el Bicho" (telonero de Bebe, Barcelona 2005)... pero lo jodido es que que además pagas y puestos a hacer confesiones íntimas reconozco que a mi lo del sadomaso tampoco me mola.

Siempre me he dicho que "pa lo que cuesta la entrada, dono 10 euros a una ONG, me bajo el disco y lo escucho en la tranquilidad de mi hogar", pero (y con esto termino de airear intimidades) soy un "calzonazos" y si a mi compañera le hace ilusión... pues que quede a cuenta, por las horas de autismo-computerizado o la mala leche que a veces me gasto.

Bueno, pues resulta que estas navidades a la hermana de Silvia (ahora ya la conocen) le dio por regalarnos un par de entradas para "ver" a Jorge Drexler y claro, yo me quedé como Sabina, con cara de poker y pensado aquello de "¿Y no se te ha ocurrido pensar que tu cuñado hubiera preferido una corbata?".

Pero pasan los días y el concierto se acerca, y - cago en to lo que se menea - ¿dónde están los bichitos de la gripe o el resfriado cuando los necesitas? Así que no queda más remedio que soltarle la correa al perverso "miniyo" que llevo dentro y que al sentirse libre del collar de púas, se arranca con joyas como "te veo muy cansada ¿mejor lo dejamos para otro día?" o "joooder, estoy de curro hasta las cejas... si no fuese por que te hace tanta ilusión, yo pasaba".

Pero Silvi ya es inmune a al pequeño maquiavelito, así que esta noche (como era de esperar) he terminado en el auditorio de San Cucufate, sentado en una butaca roja y preparado física y psicológicamente para bostezar como las ostras, durante hora y media.

No me mal interpreten, como constata mi perfil de last.fm últimamente escucho mucho a Drexler y me gusta, pero joder, con mi amarok se oye bien, pongo la pausa cuando me place y nadie me tira cubatas.

 

Bueno, pues resulta que antes de apagar las luces nos inundan de incienso hasta el punto que si cierras los ojos no sabes si estás en un auditorio o en una franquicia de "Nature"... y entre la neblina aparece un Uruguayo al que estoy a punto de pedirle en que estante encuentro babuchas de cáñamo.

Lo veo coger una guitarra... lo veo, ¡¡ joder que LO VEO !! y eso me hace llegar a tres rápidas conclusiones: a) no es el dependiente b) este concierto va a ser distinto c) me voy a quedar sin babuchas.

Empieza a cantar nos suelta un par de gallos que ni la Idaira de OT en sus mejores tiempos, pero... lo oigo ¡¡ joder si LO OIGO !! la acústica es buenísma y a excepción de un micro que deja su voz unos cuantos de miles de decibelios por encima del resto (y que sólo usa en 3 o 4 canciones), el resto suena todo en su sitio y en su justo volumen.

 

Y luego "todo fue fluir". No había escuchado su nuevo disco, pero ya con la actitud adecuada y con "las orejas de oir" bien abiertas, lo pude degustar con el paladar de un recién nacido. Por motivos más bien personales me encantó "La infidelidad en la era de la informática" y aunque no es suya, la adaptación de la profética "Disneylandia" (escrita en el 93 por Arnaldo Antunes) merece una película para que se cante en los Oscar del año que viene.

Me gustan las canciones de Drexler porque son como un mosaico, un todo hecho a trocitos que una atenta y cariñosa mirada... así que no les adelanto nada del disco hasta que me lo empape como se merece, pero si les digo que promete muy mucho.

 

La música de Drexler es, sobretodo, mestizaje, luego no es de extrañar que necesite acompañarse de tres buenos músicos que hacen de percusión, guitarra y DJ. Todos en su sitio y haciendo sus cositas como deben... bueno, todos no... armado con unos pocos ordenadores, cuatro pantallas de plasma y una cacerola (que aporreó en alguna que otra pieza), el DJ (Nacho Benedetti) parece ser el resultado del amor prohibido de Nacho Vidal y Mario Benedetti. El ambiente intimista, sosegado y elegante que Drexler logra crear en el escenario, se ve sesgado a ratos por Nacho-Gollum y el muelle que tiene por pelvis.

Con su actitud más propia del "Nen de Castefa" que de un músico de su talento (pues el tio es muuy bueno) debo decir que hasta que no le cogí cariño, cada vez que empezaba a mover el torso como un frenético pájaro carpintero o a pisotear el suelo como si estuviese en plena vendimia, miraba a Silvia con complicidad homicida y sacaba mi imaginaria recortada para asestarle un par de tiros. Si la recortada fuese real, me hubiese quedado sin munición.

Durante el concierto, todo fueron versiones que mejoraban con creces lo que se grabó en estudio, bueno... a excepción de (como ya dije) sus primeras canciones dónde nos deleitó con "extraños trinos" que supongo que algún musicólogo tacharía de auténticas genialidades, pero que a mi me sonaron a puros "gallos".

Llegados al meridiano del concierto tocó una canción genial que me hizo escuchar a Drexler por primera vez ("Guitarra y vos") y parte del público se arrancó con arrítmicas palmas. La canción es una especie de rapeado de complicado ritmo y en concierto Drexler tiene la gentileza de grabar en directo alguna de las bases que usa en la canción, así que el gentil Uruguayo hizo gala de su "palique nativo" y con tono amablemente y sosegado comentó que "agradecía mucho la tímida participación de parte del público, pero que si bien es cierto que la máquina la hace el hombre y ES lo que el hombre hace con ella, si el músico hace una mierda... la máquina hace mierda... luego hay un momento para todo y lo habrá para la expresión musical de los presentes, pero no ahora".

Pero Drexler y su cuadrilla siguieron fluyendo para terminar con una abrumadora cascada de sonidos y colores de difícil descripción, mezclando candombe con música electrónica de una manera que incluso resultaba agradable para la abuelita que tenía delante y que seguía el marcado ritmo de Nacho asintiendo con la cabeza.

No soy crítico musical y como se desprende de este texto nunca lo seré pues de música no entiendo un borrajo, pero se lo que me gusta y lo que no y señores, el concierto de Jorge Drexler de esta noche ha sido una pasada. Muy recomendable.

Amigos, si tienen oportunidad de verlo, no la desaprovechen... y si saben de más conciertos en los que se pueda ver a los artistas y oír la música en condiciones, por favor háganmelo saber.

 

PD: Disculpen la mala calidad del material gráfico, pero la clandestinidad y mi móvil no hicieron posible nada mejor que esto.